Todo árbol nace de una semilla, y todo proyecto crece con ambición y tesón.
Sin embargo, en Yucatán, el futbol profesional tiene un retroceso que hace pensar que el proceso evolutivo del deporte es cíclico, en lugar de ser “arriba y adelante”.
Hace apenas unos años, el Estado contaba con tres equipos de Tercera División, uno de Segunda y uno más de Primera “A”. La tierra del faisán y el venado tuvo, en diferentes épocas, a los Zapateros de Ticul, Tiburones de Progreso, Mayas de Mérida, en Tercera, a los mismos Mayas en Segunda y a los Venados en la división de plata.
Sin embargo, el paso del tiempo dejó en algún momento a la entidad con una sola oncena: los Itzaes de Tercera.
Afortunadamente, son tiempos de cambio. Ahora tenemos, de nuevo, dos escudras en Segunda (Itzaes y Venados) con sus respectivas filiales en Tercera y Cuarta División profesional.
Lo maravilloso del asunto es el legado que están dejando: canchas espectaculares, como las que construye la organización astada en las afueras de la capital, jóvenes bien entrenados, seleccionados nacionales infantiles.
Futbolistas en el Máximo Circuito del balompié de México hemos tenido pocos: Carlos Iturralde, Miguel Salcedo, Jimmy Cáceres, William Paredes, pero con esta semilla que han plantado los dos clubes mencionados hay mucho material para “exportar” a Primera y, por qué no, pensar en que Yucatán por fin tenga un equipo de Máximo Circuito.
Por otro lado, las niñas también están recibiendo el apoyo que merecen.
Hace unos días, estuvo en la capital del Estado el flamante seleccionador nacional, Leonardo Cuéllar, para presentar un proyecto ambicioso: una liga donde participan las oncenas de los estados del sureste, Campeche, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán.
Además, realizó visorías satisfactorias, pues encontró algunas muchachas con facultades para estar en el “Tri” femenil, entre ellas destaca Ana Laura Fleites, que es una niña que llevaba muchos años rompiendo la liga en la que jugaba con los varones, hasta que se creó la Liga Femenil de Primera Fuerza, que preside atinadamente el señor Luis Duarte, y por fin pudo competir con su mismo sexo.
Ahora, “El León de la Metro”, como se le conocía en sus épocas de jugador a Leo Cuéllar, la quiere en la Selección. ¡Imagínense una delantera yucateca en el equipo nacional: Lupita Worbis y Ana Laura!
Este mismo torneo, que abarca a las mejores organizaciones del balompié de damas, va por su tercer año, y a decir de su presidente, la gobernadora, Ivonne Ortega, les está dando el apoyo que faltaba en años anteriores (quizá por ser mujer), y ahora suscribirán un convenio con las principales ligas infantiles para que los equipos que forman este circuito puedan mandar a sus jovencitas a foguearse en estas ligas de menor exigencia.
La semilla está plantada, ahora toca a los “frutos” madurar, seguir por el buen camino y que lleguen a donde ningún futbolista yucateco ha llegado: a las ligas europeas.
Y comeremos todos de esos frutos, pues a los que nos gusta el futbol veremos con orgullo cada fin de semana a nuestras joyas en el campo de Tamanché o en el Carlos Iturralde, y gozaremos con la liguilla, a la que por cierto, los aborígenes de Tercera ya calificaron.
Esperemos que hagan un buen papel como el torneo pasado, donde llegaron a la final. Aunque, sinceramente, ya me merezco un campeonato.
sábado, 3 de noviembre de 2007
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