Goles son amores pero, ¿qué pasa cuando pierdes los amores que te hacen meter goles?
¿O cuándo los goles que haces ya no enamoran?
El futbol es un matrimonio polígamo. Cuando eres jugador te casas con medio mundo: con tu entrenador, con tu club, con tu afición, y, como en todo maridaje, pues tienes que alimentar la chispa día con día. Tienes que ponerle emoción a los entrenamientos, a los partidos, a los gritos del público.
No, no te debes a ellos, eres de ellos, y si no los enamoras con el día a día los pierdes y te pierdes.
Y traigo esto a colación porque en estos días se vuelve a poner de moda la frase “morirse en la cancha”, desgraciadamente por un fatídico suceso en España que atañe a todo el mundo del futbol. Y no sólo al profesional, sino al llanero, al cascarero, vaya, al amateur.
Imagínense, si en un club que tiene los aditamentos médicos para evitar esta clase de percances fallecen jugadores de alto rendimiento, no quiero ni pensar lo que puede pasar en los equipos como Club 64, donde su dueño, Alberto Cruz, entra a la cancha como si tuviera 20 años y 40 kilos menos, a riesgo de que le de un paro cardiorespiratorio.
La muerte de Antonio Puerta, jugador del Sevilla, deja mensajes entre líneas a los practicantes del “deporte más hermoso del mundo”. Los invita a reflexionar y a pensar que “dejar el corazón en el juego” va más allá de ser una simple frase motivacional.
Pero me asalta otra duda: si goles son amores, entonces ¿qué son los jonrones?
Sea lo que sea, eso fue lo que le faltó a los Leones de Yucatán para ser “bi”. Pero vaya, que ser subcampeones no tiene nada de malo, ya que 14 equipos más no llegaron ni siquiera a eso. Y ahora vienen las columnas dedicadas a ellos, a su “heroica actuación”, vaya, estoy esperando las editoriales de los seudointelectuales que después de creer que saben de futbol ahora pretenderán conocer de beisbol.
Pues ahora no tengo ni goles ni amores ni mucho menos jonrones. Sólo espero que la temporada de futbol sea buena para los equipos yucatecos y que la Liga Nacional de Basquetbol de Profesional depare agradables sorpresas para los Mayas, con el retorno del “Pajarito” Sánchez.
Y buscaré nuevos goles para tener nuevos amores, ya sea en mi nuevo equipo (que aun no me paga mi ficha) o en algún otro lugar. Goles son amores: ¿Quién no quiere ser goleador?
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