domingo, 9 de septiembre de 2007

Más que una Copa

De pronto cae el gol y lo grito como si lo hubiera metido Blanco o Nery, pero no, lo anotó Omar Bravo y lo ceelbro con mucha euforia. Tras las múltiples repeticiones patrocinadas por todas las empresas imaginables en México, me cae el veinte. ¡Lo metió Omar Bravo!, me repito una y otra vez. ¿Qué me pasa, estaré soñando, seré Chiva “de clóset” y no lo sé?
¡Rayos!, ya averigüé qué es lo que ocurre: es un juego de la Selección, y como el comercial, el futbol nos une. No importa si eres Puma, Chiva, Aguila, Mariposa, perdón, Monarca, o apoyas a la UAG (sabemos que no son muchos, pero sí son machos), lo que importa es que el Tri es el equipo de todos, es verde como la esperanza y rojo como la pasión.
Pongo este ejemplo para dar una aproximación a lo que voy a comentar.
Irak, un pueblo símbolo de guerras internas y con el país que quiere apropiarse de su petróleo, y terrorismo, de divisiones internas, de guerras civiles interminables entre las etnias religiosas: kurdos, chiítas y suníes, que aún teniendo un enemigo en común, Estados Unidos, no se unen para acabar con los conflictos bélicos.
Esto es Irak, un país asiático donde no existe unión, donde mueren en promedio 500 personas al día, los más, civiles, los menos, soldados invasores. Pero existe “fuego amigo”, pues si un chiíta ve a un kurdo, “se lo echa”, si un suní ve a un chiíta, también lo mata, todo por las creencias religiosas.
Pues bien, la Copa Asiática de Naciones hizo realidad la utopía, al menos por un tiempo, cuando la selección de Irak, el bello país del que hablo, la ganó.
Y todo el país salió a celebrar, unidos, como un pueblo. Chiítas, suníes, kurdos, católicos, todos, absolutamente todos, se envolvieron en la misma bandera, en la misma creencia, y todo gracias al futbol.
Salieron a celebrar y murieron algunos, pocos. Pero la alegría que ese grupo de jugadores, que no pudieron estar en su tierra para presentar la copa ganada, le dio a un pueblo sumido en la tristeza, no se compara con nada. Y la guerra acabó.
Al menos por unos días, pues apenas el martes pasado se presentaron cuatro atentados suicidas en Bagdad, la capital.
Lo siento, pero no a todos les gusta el futbol.

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