domingo, 9 de septiembre de 2007

El que espera...

Tengo cierta experiencia en esperar. Esperé 13 años para tener novia, espero cada año, con más ansias que el anterior, mi cumpleaños y soy aficionado al futbol americano, por lo que debo aguardar seis meses entre temporada y temporada.
Por eso, entiendo perfectamente a los aficionados a dos deportes de masas, de esos que levantan pasiones y causan peleas, de esos de los que todo Yucatán habla y todos opinan, -villamelones sobran-, de aquellos que ves en la televisión, escuchas en la radio y lees en el periódico, muchas veces todo al mismo tiempo.
En fin, hablo del futbol y el beisbol. Esos deportes que en el Estado son respetados y casi venerados, con equipos profesionales de tradición, en el caso de los Leones beisboleros, y una liga que por décadas ha dado satisfacciones a los seguidores del deporte de las patadas, la Primera Estatal.
Pues bien, el momento más esperado para ambas aficiones llegó: la postemporada. La Liguilla, en el caso de la Primera, y los playoffs, en el caso de la Liga Mexicana de Verano.
Hablemos primero de lo que he vivido: la postemporada de la liga de futbol semiprofesional más importante de la región, donde muchos jugadores de los estados vecinos, y no tan vecinos, vienen a hacerse de un dinerito que ayude a complementar sus gastos y además, se divierten en el “juego del hombre”.
Esta liga cuenta con una mejor estructura, incluso, que la Tercera División profesional, con futbolistas de primer nivel, muchos de ellos exprofesionales, incluso de Primera División, entrenadores probados, existosos, aficiones nobles que llenan las gradas de los campos donde se juegan cada 15 días y que tienen en la Liguilla su ansiada recompensa.
Los cuartos de final se disputan de esta manera: El campeón Club 64, que cuenta entre sus filas a varios exvenados de la Primera “A”, como Arturo Aguinaga, y el argentino César Alexenícer, además de elementos yucatecos de gran calidad como José Vargas y Alberto Cruz, se enfrentan a los Tigres de Tekax, que han hecho un buen papel pese a conseguir el ascen a la máxima categoría amateur en esta misma temporada.
Otro de los enfrentamientos tiene como protagonistas a los Gallos de Umán, que se enfrentan al Ixil de los hermanos Orilla, mientras que las ex Chivas de Dzan se enfrentan a Huhí. El duelo más atractivo tiene al líder Homún con los Buhos del Cel, que pese a calificar en octavo tienen buenos elementos para pelearle, además de que su entrenador Christian Dehesa ha hecho un excelente trabajo con los chavos de las reservas.
Mientras que los Leones beisbolistas enfrentan a los Tigres de Quintana Roo, equipo con el que se traía un pique muy especial, y ahora que son vecinos, pues la rivalidad se ha acrecentado, pero esperemos que salgan adelante y consigan un histórico y anhelado bicampeonato.
En fin, la expectativa terminó (no para mí, aún espero que la mujer que quiero me haga caso) y los aficionados tendrán su noche de bodas, su graduación, su primer trabajo y todo lo que han aguardado por algún, o mucho, tiempo en estas postemporadas.

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