Muero de envidia. Sí, envidia de la mala, de esa de querer tener lo del otro. ¿Por qué? Porque en Brasil venden a un jugador desconocido hasta por su abuelita en 30 millones de euros y en México celebramos que uno de nuestras “joyas” la mandamos en la cifra récord de 7 millones.
¿Así nos ven a los mexicanos en el mundo? ¿Somos joyas de 7 millones o retazos de 30? ¿Realmente nos ven de ese tamaño en el deporte mundial?
Pepe (¡¿Quién rayos es Pepe?!) no es ni será seleccionado brasileño, nunca jugó en Brasil y ahora pasa de un equipo mediano en Europa a un grande del Mundo.
Pero él no es quien nos importa, sino nuestros propios jugadores. Ver a un Andrés Guardado volar a Europa, comprado y a los 21 años es digno de alabarse, habla bien del futbolista, no de la Federación, y habla bien del plan de vida de la Selección mexicana.
¿Qué necesita la Selección para ser un equipo contendiente, para quitarse el estigma de “los ratones verdes”? Necesita más que futbolistas exitosos, más que un grupo de jugadores que sean “candil de la calle, oscuridad de la casa”.
Se requiere de un grupo unido, de que todos “jalen parejo”, cosa que con apenas en esta Copa América se dio. Hugo dividió a la Selección desde antes de estar en el cargo, atacando a La Volpe, criticando un sistema de juego que él mismo envidiaría en estos momentos, un sistema que tenía táctica, algo de lo que el argentino sabe mucho y el “Macho” al parecer está aprendiendo
Algún día México tendrá un equipo campeón, un conjunto que agrade a la tribuna, que golee a los equipos chicos y que derrote siempre a los grandes, pero mientras tendremos que conformarnos con ganarle a Guadalupe 1-0 y rezar porque Argentina no nos destroce cuando juega con sus estrellas juntas.
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